23 Abril 2008

Que si alguna vez nos hemos sentido invisibles? Mentiroso el que lo niegue, si es que nosotros mismos a veces desharíamos poder serlo para librarnos de las situaciones en las que nos metemos y que luego desearíamos no tener que afrontar.
Son estas situaciones las que hoy continúan multiplicándose y haciéndonos seres inertes dentro de una sociedad que busca hacernos menos independientes, y no empleo la palabra individuales porque es esa supuesta individualidad la que nos hace sentirnos solos todo el tiempo y que a su vez también a terminado por contribuir para hacernos invisibles en espacios públicos a pesar de habitarlos diaria y físicamente.
Hacer visible lo invisible es examinarnos a nosotros mismos, es tomar las problemáticas que nos abordan diariamente y mostrarlas al mundo que, aunque las conoce perfectamente y al igual que nosotros las padece, considera imponer un muro “invisible” para hacer de estos hechos algo imperceptible. ¿Cómo si con cubrir los problemas estos desaparecieran?, ojala así fuera y entonces cubriríamos la violencia, el maltrato, el hambre y todas las demás miserias del mundo.
Prefiero mediante una expresión artística hacer visible lo que me molesta, lo que se ha metido en medio de mi entorno como una enfermedad molesta y mostrárselo a otros en busca de una solución viable al problema que nos acarrea o al menos de una tranquilidad interior al no ser parte del problema tomando conciencia del modo fatal bajo el cual nos afecta.
Considero y es un punto de vista muy personal cuando digo que dentro de las aulas se hace posible hablar de montones de humanos inanimados que las habitan, pero que no parecen ser tocados por el fenómeno de la educación, por el contrario considero son parte de una corriente emancipadora donde todos están programados para responder afirmativamente a los deseos de sus superiores, cuando la educación para el siglo XXI plantea el aprendizaje interactivo con seres activos y participativos que hoy no son visibles dentro de los contextos universitarios.
Mi crítica no pretende descalificar, por el contrario me resulta realmente oportuna cuando en algunas circunstancias yo misma formo parte de los seres inanimados que vamos a calentar la silla, y que por un periodo de tiempo se encuentran mentalmente ausentes durante el proceso educativo. Y que tan preocupante es esto cuando somos nosotros los que estamos entrando a formar parte dentro de la cadena como docentes de niños, que gracias a Dios no padecen todavía la enfermedad de adormecimiento dentro de las aulas y que por el contrario deberían educarnos a nosotros acerca de tomar el control de los que deseamos, de las ideas que tenemos en la cabeza y buscar infinidad de formas de hacerlas visibles.
Mi propuesta por tanto involucra al mismo espectador que bajo la condición de aceptar concientemente y bajo ninguna presión sentirse invisible en el ambiente universitario referente a las clases a las cuales asiste, decide participar en la propuesta tomando lugar dentro de un escenario para ser registrado como una persona que se siente invisible y que decide hacerlo visible.
servido por riosmelita
2 comentarios
compártelo
23 Abril 2008
En la búsqueda de lo que somos en un principio, que algún día fuimos y que hoy aparece en la vida como una secuencia incompleta, incomprendida y olvidad de nuestro propio comienzo, se abre la curiosidad hacia esta época que no pertenece al ámbito de la historia sino que radica en una sensibilidad que nos define pero que no se hace clara y comprensible abiertamente como el resto de la historia personal e intransferible de cada ser humano.
Cada uno de los partos bajo los cuales los seres humanos venimos al mundo es conocido como el primer momento de la historia, descartando descaradamente aquel hermoso instante en que fuimos concebidos y el maravilloso proceso materno que nos formo y que durante nueve meses nos dio calor.
“No podemos poner por escrito lo que somos al comienzo”, es mas esta parte de lo que lo fuimos en el comienzo no se encuentra registrada en ningún lado porque a nuestra sociedad poco parece importarle el registro de esto mismo y porque parece cierto decir que a cualquier doctor carnicero le es licito hablar de fetos como de objetos públicos, y no pretendo con esto dirigir alguna tipo de ofensiva, por el contrario es mas una pausa para hacer de esta misma ciencia que tanto bien a traído al mundo un órgano mas humano, entendiendo a fondo el hecho de traer vida al mundo como algo mas que un trabajo.
Tal vez es verdad que no podemos ponerlo por escrito, pero dentro de la mente de cada uno se almacena ese conmemorable momento que parece surgir como un sueño que se nos presenta solo en las noches en que nos encontramos profunda e íntimamente con nosotros mismos en la oscuridad, y así hacerse presente, latente, permanente e inconcientemente inolvidable hasta contemplarlo como parte de nuestro propio registro auto bibliográfico.
Somos entre gestos, decisiones, movimientos, y expresiones no más en si, que una sola autobiografía, donde registramos de manera fotográfica en nuestra memoria cantidad de soplos en el que el tiempo parece perder importancia porque la verdad resultan ser clasificados de acuerdo a su importancia en los diferentes ambientes emocionales que nos conciernen, por tanto que nuestra vida sea mas profunda aun que esa misma autobiografía, abarca mas de lo que podemos recordar y prueba de ello es tratar de recordar los 2 o 3 primeros años de nuestra propia vida, así que a final de cuentas estamos en un registro histórico con un lapso de alrededor de 3 años y los nueve meses de ausencia en nuestra biografía, aun cuando estos años definieron con gran exactitud cantidad de actitudes que padecemos hoy día.
Busco por tanto traer desde mi imaginario parte de los recuerdos desde un instante de sensibilización conmigo misma, un examen hacia mi interior de ese espacio acogedor del que fui extraída para venir al mundo, donde los objetos orbitan entre lo orgánico y lo desagradable para nuestra mirada estética moderna. Busco regresar de alguna manera al vientre materno, al un principio olvidado en el cual encontrar contestaciones a mi yo actual.
Cita Peter Sloter que “lo que un día será mi yo parlante es un desarrollo de aquel tierno lugar al que aprendí a volver mientras el con estaba ahí cerca”. Por tanto que sea ahora yo quien busca encontrar en aquel lugar una parte olvidada de mi en busca del con que ya habitaba por ahí cuando no era ni siquiera apreciable para mi yo lógico, que cree estar en lo correcto pero que ahora me permite buscar en lo irracional para complementarse a si mismo, de tal modo que mi con me permita ser.
servido por riosmelita
sin comentarios
compártelo
24 Marzo 2008
En una sociedad como la nuestra donde los fenómenos de violencia azotan diariamente nuestra realidad, aun cuando no constituimos organismos directamente involucrados en el conflicto, la situación a comenzado a convertirnos en seres inconcientemente masoquistas. Estas problemáticas ya tocan tal cantidad de situaciones, que sus espacios se reparten dentro de las noticias que nos alimentan al medio día mientras digerimos de manera discreta situaciones que deberían resaltarnos intolerantes.
Hemos perdido el respeto por nuestra propia humanidad, la violencia que nos consume no se radica directamente en el abuso las especies animales, se nos hace cada vez más aceptable atentar contra nuestra propia humanidad. Creamos ejércitos completos para combatir a la guerra en busca de una paz que llamamos pero que no conocemos, que a decir verdad creo nunca hemos visto, pero siendo una utopía continua guardado como un gran anhelo en lo profundo de nosotros y parece que haremos hasta lo imposible para conseguirlo, aun cuando esto involucre sacrificar a otros, al parecer perder a algunos soldados ya se le conoce como unas cuantas bajas y al final sus nombres no son recordados mas que en simples placas.
A tal grado nos hemos acostumbrado a ver el dolor en otros, que la verdad nos resulta placentero reconocer que no somos las victimas, que no son los cuerpos de nuestros conocidos los que caen en medio del conflicto, y al final nos resulta supremamente gracioso porque siempre concebimos estos eventos seguidos de fenómenos de farándula o del sufrimiento de otros.
Es el cinismo evidente dentro de esta temática su punto central, así como la ironía misma dentro de nosotros mismos al encontrar realmente gracioso el sufrimiento de otros. Por tanto, propongo una muestra de cuerpos cualquiera cuyos nombres ni siquiera recordamos, que desconocemos porque en realidad no constituyen más que unos cuantos huesos de otro muerto cualquiera.
La risa que casi parece morir a carcajadas constituye una critica hacia nuestra propia identidad burlona, que no puede evitar disfrutar el dolor de otros y que también quiere morir de la risa ante los eventos trágicos que nos abordan diariamente y que al final logran permanecer sin importancia, pues existen tantos que ya dicha problemática no parece conmovernos en ningún aspecto de nuestra cotidianidad. Y al final, pues que gracioso es ver morir a otros verdad? A otros que también tuvieron madre, que también amaron y que alguien también amo con todo el corazón y que hoy radican entre pilas de cuerpos amontonados y olvidados. Pues ahí muere la risa, muere cuando nos hacemos inhumanos ante el sufrimiento ajeno, cuando la muerte de otros nos resulta reconfortante, cuando hemos convertido las mayores atrocidades cometidas en nuestro país en hechos supremamente graciosos, porque la verdad: a nadie parece importarle.
http://www.youtube.com/watch?v=1xRRoosZczM
watch?v=1xRRoosZczM
http://www.youtube.com/watch?v=1xRRoosZczM&feature=email
servido por riosmelita
2 comentarios
compártelo
24 Marzo 2008
ALTER EGO
En la necesidad de comprender mi existencia radica la verdad de otro yo, una verdad que parece abordarnos durante todo nuestro paso por la tierra y que solo busca una manera de salir, de ser entendida. Soy parte de un compuesto incomprendido aun para mi, pero que acepta la existencia de otro ser dentro de si, de un opuesto inaceptable dentro de las pretensiones sociales y culturales de nuestra sociedad, que al final no logra limitar en mi una búsqueda incansable que me persigue durante mi transito ligero por la vida. Soy parte de un proceso de alteridad que me abraca desde las propias raíces de mi naturaleza animal.
Buscamos representarnos en todo aquello que nos rodea, en objetos, espacios, personas, buscamos dentro de nosotros cosas que nos identifiquen con lo que consideramos una parte de del ser; Pero enfrentarnos e identificarnos cuando lo que tratamos de sacar de nosotros no son los mejores ejemplos de nuestra humanidad, se torna parte de una experiencia que busca mas allá que la representación: pretende un reconocimiento honesto de nosotros mismos, de nuestra propia alteridad, de otro yo que nos cuesta admitir porque constituye parte de las marcas de la vida, del paso imperdonable del tiempo.
La experiencia de vida en el paso por el mundo y ser parte de el, nos ha convertido en seres solitarios, nos ha borrado el recuerdo de otro ser presente en nuestra vida desde el nacimiento; a pesar de esto y de encontrarnos atrapados en medio de situaciones que buscan mantenernos lo suficientemente ocupados como para no tener espacio para nosotros mismos, algunos de nosotros llevamos por dentro la ausencia, una carencia de otra parte que no logramos recordar, pero que sentimos ausentes, como de un ser perdido dentro de nosotros mismos, vagando sutilmente por nuestro pensamientos y saliendo a la luz en los momentos menos imaginables de nuestra vida. Es así como se desarrolla otra presencia dentro del ser, es la creación no tangible pero aun así existente de otro personaje, parte de mí pero así mismo ajeno a lo que creo ser y que represento en cada uno de los escenarios que recreo en la vida.
Los trabajos de exploración acerca de nuestra intimidad, forman parte de una naturaleza, donde no solo se pretende la representación física, sino que parte de un sentido primitivo de encontrarnos a nosotros mismos en otro espacio, de un continuo interrogante acerca de nuestro ser, de descubrir facetas ocultas ante los otros y poco aceptables para nosotros mismos, pues en realidad la negación acerca de aquello que no toleramos es la mejor manera de aprender a vivir con nosotros mismos, de soportar lo que no hemos podido cambiar.
Creemos querer saber la verdad y por tanto la buscamos interminablemente en nosotros, sentimos el profundo deseo de consumir una imagen, nuestra imagen y sin embargo al encontrarla nos mostramos atónitos e inaceptables ante lo que llevamos por dentro, pero hay momentos en que esa aceptación de lo intolerante resulta ser el mejor camino en busca de la verdad, personal, intransferible e inolvidable.
Mi otro yo se constituye como un personaje doble que se refleja pero que no busca parecerse en su reflejo, puesto que en realidad ese otro yo corresponde sin lugar a dudas a un opuesto, que al mismo tiempo me complementa, que se oculta para el mundo pero se hace visible a nosotros en la oscuridad, en la intimidad de nosotros mismos, que permanece dormido la mayor parte del tiempo pero que nos complementa en la medida en que nos hace convivibles con nosotros mismos.
Mi alterno se opone a lo que reconozco como parte de mi, su presencia se hace reconocible desde la ausencia cromática que busca una oposición, un enfrentamiento conmigo misma y con aquello que de mí reflejo, se pretende como una ironía en si hacia la vida, hacia una proyección que hacemos de nosotros mismos, como un espejo, que no es visible pero interpretable por medio de la misma oposición.
Busco hacer palpable mi otro yo, que aparece para mi entre las sombras, entre lo que oculto de mi y que solo mi reflejo proyecta para mi cuando mi verdad desea verlo, busco un aceptación de mi humanidad, de una sensibilidad que no pretende hacer palpable el humor ni el dolor, aun cuando se hacen visibles dentro del trabajo, intento descubrirme, explórame, comprenderme y finalmente cuando esto haya acabado, aceptarme.
servido por riosmelita
sin comentarios
compártelo
10 Diciembre 2007
“Somos parte de una constante imperceptible,
larga, profunda y dominante, que asfixia de manera
silenciosa la luz interna del ser”.
La levedad desde la concepción humana más simple, constituye aun bajo esta posición, un punto de tensión que determina no solo las acciones de una vida, sino también las direcciones de la misma. La permanencia en nuestra vida de fenómenos cargados de levedad conforman parte de la existencia, pero aun vistos de esta manera, guardan al interior de sus temáticas el peso mismo de la vida, de las consecuencias de las acciones encaminadas, que terminan conformando al final del camino, la carga más pesada jamás imaginada.
La levedad en la vida de una sociedad, se hace presente desde la misma cotidianidad, a pesar de la importancia de aclarar y sustentar esta desde ejemplos propios de la escuela del lenguaje, no es indispensable el abordaje del tema directamente desde una justificación filosófica o literaria de la misma, pues se hace tangible aun en los fenómenos que terminan por ser considerados menos relevantes, pero que se constituyen como la carga liviana en la vida, ejemplo de esto es el trabajo: terminan por ser al final del camino, las que conforman el punto de quiebre en el que hemos invertido aun sin gusto y sin querer la mayor parte de la vida y que siendo un hecho constante y asimilado por nosotros mismos, concluye formando la maquina que nos ha robado diariamente poco a poco, la esencia de la vida.
De igual manera, somos participes directos de otras presencias de levedad desde nuestra vida social, donde el fenómeno de la violencia se ha convertido en parte de nuestra cotidianidad y cuyo factor se torna en contra de quienes la han presenciado como sujetos ajenos a la misma; La presencia contínua ante un hecho dramático y violento entra a ser parte constituyente de la propia existencia, se convierte como en esta obra en una gota constante, que aun bajo su permanencia en un ritmo no acelerado, crea por si misma una tensión, es decir se muestra como una constante, esta constante entra a constituirse dentro de la temática como describe Italo Calvino que es para Cavalcanti en sus obras donde “todo se mueve tan rápidamente que no podemos percibir su consistencia sino tan solo sus efectos”. Se hace presente en la obra donde la gota aguda, seca y constante genera la presencia de un fenómeno, del cual a pesar de no percatar su constancia, trae implícita una cantidad de secuelas solo perceptibles desde los efectos de los hechos violentos que la rodean. Así mismo y cargada de su opuesto, la gota se constituye como un fantasma silencioso que merodea el drama, pero que a la larga instituye el punto que se hace presente a todos nosotros: es el hecho constante de la misma violencia que percibimos a diario y que se nos torna tan constante que le permitimos pasar, seguir rodando y desangrando las raíces mismas de un pueblo.
Este tipo de presencias sutiles y constantes terminan por acarrear una circunstancia: se referencia en el texto ya antes mencionado por Calvino, como ante todo es posible presentar una levedad del pensar, que así mismo lleva implícita la existencia de una levedad de los frívolo, pero que termina determinando de la manera mas cruda al atribuir que, esta levedad del pensar puede hacernos parecer pesada y opaca la frivolidad. Así mismo se constituye el fenómeno violento de nuestra cultura, en una levedad que ha relegado a un segundo plano la emocionalidad, cuya constancia se ha hecho tan fuerte, tan perceptible, que ha empezado a generar esa caída misma de su peso insostenible que deshumaniza.
Para llevar a cabo la apreciación de este trabajo, se muestra entonces un breve fragmento, que pretende presentar la manera mediante la cual estos hechos cortos y cotidianos a los que nos hemos acostumbrado, no solo forman parte de nuestras vidas, sino también constituyen parte de la carga que llevamos a cuesta luego de muchos años de conflicto. No considero necesaria la muestra de audio contenida en un largo fragmento, porque los mismos hechos cortos relatados bajo el aspecto de noticia conforman una realidad fragmentada, que a causa de su rápido abordaje, no pierde las consecuencias implícitas tras su relato corto, pero que no nos resultan evidentes en un primer plano. Esta cotidianidad nos lleva a meditar el cómo es posible vivir con los hechos violentos, escucharlos cada día, recibir los clamores a favor y en contra del mismo, y aun así resignarse a su presencia, donde su misma existencia leve y continúa generando la misma impaciencia que su constancia.
Calvino, Italo. Fragmento extraído del libro: Seis propuestas para el nuevo milenio.
servido por riosmelita
1 comentario
compártelo
18 Octubre 2007

El ser humano, pensado aún simplemente desde su más sencilla condición, que obedece a lo “animal”, responde a comportamientos fuertemente determinados por las sensaciones que percibe a través de los sentidos, dichas experiencias sensoriales suelen ir desde lo mas placentero bajo una acción directa o desde una evocación, hasta la mas desagradable de sus manifestaciones. Así mismo se hace evidente que, aún bajo la concepciones creadas por la filosofía donde son considerados como seres cuyas acciones se ven determinadas por la razón (cualidad que supone distinguirnos de los animales), se hace innegable nuestro despliegue ante las presentaciones sensoriales de los cuerpos, es mas, bajo la presencia de los casos mas extremos que pretenden ubicarnos en situaciones de riesgo, nuestra respuesta inmediata se hace presente no a través de la razón sino de un instinto de supervivencia.
Por tanto, plantear el desarrollo de una trabajo donde los sentidos traumados constituyan un punto de partida hacia los cuestionamientos de nuestras formas de concebir el mundo en el siglo XXI, parece ser un punto clave en busca de una respuesta a los interrogantes de nuestro mundo sensorial frente a otros, donde la exploración y principalmente la respuesta inesperada de los sentidos alterados de otros se conjugan para crear cierto tipo de relación entre la razón y lo sensible.
En las puertas de un siglo que ataca principalmente nuestra percepción desde lo visual, involucrar este sentido en juego con el tacto, el olfato y el oído, en busca de alterarlos hasta llevarlos a la incomodidad, amplia nuestras visiones que aquello que se considera apto dentro de las artes y en especial de los modos que han delimitado nuestras formas de expresión en lo referente al campo de los sentidos; La historia de las artes, por ejemplo, en su búsqueda de la belleza y de la perfección establece una serie de parámetros que por momentos ha dejado por fuera la contemplación de la belleza desde otros aspectos importantes en cuanto a la relación estética que se establece, al ser esta contemplada como fuente de placer, por tanto para la exaltación de los sentidos es necesario una mirada desde la sublimidad contemplada como “la emoción mas fuerte que la mente es capaz de sentir”, que en nuestro, pretende la alteración hasta un máximo, que modifique de alguna forma la manera como los sentidos nos dejan experimentar la vida, es decir de la contemplación del placer donde sea un acto mas allá de repercusiones vagamente efímeras, llevando la razón a una interacción, que convierta los sentidos en elementos especialmente críticos, cuya meditación nos permita otra percepción del mundo.
Referente a la audición por ejemplo, la música siempre se ha considerado generadora de sensaciones, emociones, sentimientos, de evocación sinestética, bajo los reconocidos medios de la armonía y la melodía para lograrlo. No obstante y considerando lo anterior se puede decir que la música en general siempre ha sido pensada en términos de lo que es bueno, agradable o armonioso para el oído y podría afirmarse que casi la mayor parte del tiempo esta concebida como un medio para atraer al oyente y capturarlo con su melódico sonido, generando lo que podría llamarse “buenas sensaciones”, por tanto que recae en la función de transformar ese sonido en una expresión de aquello que nos produce algún tipo de placer, sin la categorización de lo positivo o negativo, como en el caso de el llanto, nostalgia. Pero, contrario a esto, la alteración de los sentidos ahora no alberga la esperanza de tener al oyente en estado de armonía, de “buenas sensaciones”, de tranquilidad o de nostalgia sino que procura crear en sus receptores un rechazo, un descontento, una sensación de incomodidad y malestar; tensionándolo, y para lograrlo implementa un ataque sonoro apabullante, generando así un cansancio a nivel auditivo y por lo tanto un malestar sensitivo, un repudio hacia el sonido y las sensaciones que este le evoca.
Pero, llevar los otros sentidos al extremo plantea además otras categorías donde la razón se juega un papel fundamental en la comprensión de la totalidad del trabajo: esta alteración de sentidos bajo la intervención de sonidos violentos acompañados de una acomodación física mediante el abuso de la fuerza, guarda para nosotros una segunda interpretación de los hechos. La convivencia diaria con un medio rodeado de agresividad y violencia hace que el manejo de cuerdas durante el trabajo nos lleve a una evocación de esa misma violencia que se ha aferrado a nosotros y que ha llegado a producirnos costumbre, al fin de cuentas guarda una intima relación que se constituye como producto cultural, pero que al igual que la búsqueda de una satisfacción individual alberga sus raíces en nuestra misma naturaleza humana.
Así, una representación que conduzca a una racionalidad bajo la extralimitación de los sentidos, se plantea como punto primordial durante el proceso de alteración, llevando a los involucrados a una provocación a nivel sensitivo que los lleve al cansancio y a una grave experimentación de malestar, donde tensionarlo desde todos
los sentidos constituye su fin único.
servido por riosmelita
1 comentario
compártelo
11 Septiembre 2007

El exceso
Las emociones escondidas detrás de una máscara
El cuerpo humano desarrolla un sin fin de movimientos que forman parte de nuestro lenguaje, por tanto que sea posible decir que los seres humanos hablamos con el cuerpo en la medida en que usamos gestos y mímicas corporales para transmitir informaciones, donde la expresión de los sentimientos y de las emociones es tan compleja y tan rica que desafía todo intento de descripción y análisis profundo por fuera de su comprensión por medio del lenguaje de nuestro cuerpo; Por tanto que la expresión de gestos fácilmente comprensibles y rara vez aislados, puesto que generalmente se combinan con la mímica facial, constituyan parte elemental de nuestra experiencia diaria y de la relación que entablamos con el mundo. El problema radica entonces, en el momento en que dichos gestos y mímica facial que expresamos, no corresponde a patrones espontáneos, es decir cuando la mayoría de ellos que deberían ser perfectamente transparentes, no representan una muestra de nuestro “yo” interno.
Esta problemática se evidencia claramente en la representaciones faciales de un payaso, donde él recubre su rostro, esto permite proyectar dos aproximaciones acerca del planteamiento del exceso en el payaso: por un lado esta la aparición de la mascara o maquillaje que él emplea para ocultarnos su rostro, entrándonos en un juego de colores y en la omisión de los gestos naturales, mientras que por otro lado, se encuentra la aparición del exceso en las emociones del personaje, que forman una imitación de lo real.
La primera aproximación referente a la mascara, evidencia como el payaso endurece sus gestos mediante el uso del maquillaje, que en este caso constituye su mascara, donde ella fuera de ocultar su cara, es también una manifestación de invertir cualquier presencia en su rostro, donde el exceso de color que no corresponde a su forma natural y humana, empieza a jugar con nosotros, hace que el maquillaje nos genere ilusiones falsas que llegamos a considerar como parte de lo real, a esto corresponden las grandes y exageradas sonrisas, así como también las gigantescas lagrimas que nunca brotan de sus ojos, sino mas bien de sus mejillas, que parecen alcanzar lo descomunal y que además de recubrirse de colores, llegan hasta presentarse escarchadas al lado de sus ojos. Esta mascara bien elaborada nos muestra una estrategia, bien pudiera ser de defensa o de intimidación, pero que al final conforma parte de lo burlesco para complementarse con un juego de emociones, donde los sentimientos del personaje que la porta se encuentran totalmente ausentes a nuestra vista bajo la pintura blanca que nos evita conocer el gesto y que aun mejor: detiene el tiempo, nos hace inconcientes de la realidad y nos lleva a convencernos de otra paralela y falsa que el payaso ha creado para nosotros.
Esto impulsa a la segunda aproximación, que podría plantearse bajo un paralelo con la tragedia griega, que según Aristóteles corresponde como a una imitación (mimesis), así mismo se constituye la presentación teatral y gestual del payaso, tomándola en él no solo como una imitación sino como una simulación, donde el payaso se pone en el lugar de otro, de un fantasma en ese momento inexistente pero real porque él lo interpreta y que además se desenvuelve en un espacio diferente al de quien le observa. Aparecen pues, el exceso de gestos humanos que el payaso simula para hacernos creer su papel, de una supuestas emociones del personaje que forman una imitación de lo real. El maquillaje constituye una de sus estrategias mas fuertes al ser por lo general totalmente contradictorio a la emoción que desea transmitir y que comienza por crearnos confusión para llevarnos a aceptar como real lo que él nos presenta. Así se observa por ejemplo una boca de total tristeza que se opone a su vos chillona y a sus comentarios cargados de alegría, gracia y torpeza que nos generan sin número de risas al entrar en juego con la picardía que el payaso esconde detrás de un gesto inocente e inofensivo. Por otro lado continua con su simulación, cuando por ejemplo nos encontramos ante una gran sonrisa, que se nos presenta desde muy temprana edad, impidiéndonos cuestionarnos acerca de la identidad y en realidad emocionalidad de quien esta detrás de la mascara, pero que finge para nosotros bajo el absurdo de sin numero de nombres.
La presentación total del payaso se constituye entonces como un exceso de colores hermosos y gestos dulces que nos engañan, que hace a fin de cuentas un hipócrita del payaso, no solo porque recrea lo inexistente, sino también por la ocultación de sus propias emociones bajo esa careta de alegría, con la cual ríe para el mundo aun cuando interiormente las emociones propias de su ser humano constituyan otra realidad, pero que se nos muestran bajo una abundancia y exageración de gestos. Todo esto con gran éxito genera que su mascara detenga el tiempo y su realidad se adapte a cualquier otra, es mas, llega a criticar nuestra propia condición de humanos, cuando plantea abiertamente lo que todos hacemos: generar que nuestras emociones y deseos sean cada vez mas ocultos ante los ojos de otros y que hacen pues que al final, la mascara constituya lo eterno.
servido por riosmelita
3 comentarios
compártelo
11 Septiembre 2007

Sensibilizarnos a nosotros mismos, aceptarnos como somos y aprender a vivir con ello, constituye un papel fundamental en la creacion de una mejor parte en nosotros.
servido por riosmelita
1 comentario
compártelo